VIRGEN DE LA MONTAÑA
VIRGEN DE LA MONTAÑA
D. Sancho de Figueroa, el 25 de enero de 1635, solicitó al Obispo de Coria frey Roco de Campofrío autorización para la fundación de la Cofradía, donando cinco ducados que fueron los primeros bienes de la misma.
Las primeras ordenanzas fueron aprobadas por el citado Obispo el 24 de agosto del mismo año y en ellas se establecía “que se levantara pendón que cobijara a los cofrades, que había de ser de damasco portado con cruz de plata y hachas blancas como las velas que se dieran a los cofrades”.
Las Ordenanzas de 1635 establecían que la cofradía se administraba por un mayordomo, tres alcaldes y dos diputados, uno de los cuales debía de ser presbítero. El periodo de mandato era de un año prorrogable. La reunión se llamaba cabildo y se celebraba el día de la festividad de Nuestra Señora, después de la misa y en la ermita. La fiesta era el 25 de marzo, pero si coincidía con Semana Santa o llovía se podía trasladar a un domingo posterior.
A partir de 1765, el mayordomo cesante proponía tres hermanos, eligiéndose el que obtuviera más votos, y pasando el mayordomo saliente al cargo de diputado secular, con lo cual no se interrumpía la gestión. Las ordenanzas de 1797 y 1867 mantuvieron el mismo criterio.
El Escudo de esta Real Cofradía está compuesto por los símbolos más representativos de la misma, dispuestos según la siguiente descripción: «Escudo cortado. Primero: en campo de plata, la Imagen de la Santísima Virgen de la Montaña con manto y corona real cerrada de oro; segundo, medio partido: primero, de plata, un Ave María de azur, al que se suma en punta un creciente de plata; segundo, contrapartido: el primero de gules un castillo de oro aclarado de sable; el segundo de plata, un león de púrpura lampasado y uñado de gules (que son las armas propias de la Ciudad de Cáceres). Todo ello dispuesto sobre cartela de plata, con dos varas de azucenas al natural en punta, timbrado de corona real cerrada y sobre manto de azur. Filacteria con la leyenda «Mater Divinae Gratiae».
La Plata, simboliza de los astros, la Luna; de las flores, la Azucena y de las aves, la Paloma. Simboliza, asimismo, virtudes espirituales como: pureza, integridad, obediencia, firmeza, vigilancia, elocuencia y vencimiento.
Las Azucenas, representan la pureza, la perfección, la inmaculada, la belleza, es decir: La Santísima Virgen y el origen de todas las Gracias.
La Orla de Plata, es original de las Andas Procesionales de la Sagrada Imagen, que enmarcan en la parte anterior el Ave María y en la posterior el Escudo de la ciudad de Cáceres.
El Azur, representa uno de los colores identificativos de la Cofradía. Simboliza la justicia, el celo con el deber, la verdad, la lealtad, la claridad y, por su color mariano, la hermosura.
La Corona Real, simboliza el título que ostenta la Cofradía desde finales del reinado de Fernando VII; y el Lema: «Mater Divinae Gratiae», el otorgado por el Pontífice, Pío X, al ser declara Patrona Principal de la ciudad de Cáceres.
La forma abreviada del escudo, y que conformará la insignia, está constituida por el cuartel inferior izquierdo del mismo, conforme a la siguiente descripción: «Escudo oval: de plata, un Ave María de azur, al que se suma, en punta, un creciente de plata con bordura de azur, en la que se lee en letras de plata «Mater Divinae Gratiae» en jefe y el anagrama, «R.C.V.M.» (denominación y título abreviado de la Cofradía) en punta. Se dispone sobre una cartela de plata timbrada con corona real cerrada.
El Cuadro de Honor de la Real Cofradía de Nuestra Señora, la Santísima Virgen de la Montaña, es una mención privilegiada, para aquellas personas que han dedicado una parte importante de sus vidas al fomento de la devoción mariana, en la advocación entrañable de Nuestra Sagrada Titular, la Virgen de la Montaña y que han sabido conservar e incrementar el Patrimonio de la Real Cofradía. Destacamos en este apartado a los Mayordomos y Camareras.
Asimismo, citamos en este Cuadro, los Hermanos de Honor de la Real Cofradía, es decir, aquellas Instituciones o Asociaciones que han contribuido, de manera extraordinaria, a la mayor difusión del culto a la Santísima Virgen, o han realizado obras de tal importancia y significación que, por ellas, se ha aumentado la devoción a la Santísima Virgen de la Montaña, objeto principal de esta Cofradía.
Por último, significamos los Hermanamientos realizados por la Real Cofradía, al objeto de promover y fomentar fraternales relaciones con todas la Cofradías, principalmente con las Cofradías de Gloria y, de manera especial, con las Cofradías Patronales.
Es prioridad de la Real Cofradía de Nuestra Señora la Santísima Virgen de la Montaña –Patrona de Cáceres-, promover, mantener y fomentar fraternales relaciones con todas la Cofradías, principalmente con las cofradías de Gloria y, de manera especial, con las Cofradías Patronales, a fin de enriquecernos compartiendo experiencias, vivencias e ilusiones.
Asimismo, procurará contactar y mantener vivos los lazos fraternos con las distintas Cofradías, Hermandades o Asociaciones, de España e Hispanoamérica, que ostenten como titularidad la advocación entrañable de Virgen de la Montaña.
En este sentido, cabe destacar la relación de mutua colaboración y entendimiento existente, con las siguientes Asociaciones y Cofradías:
Ostentan el título de Hermano de Honor de esta Real Cofradía, las Instituciones o Asociaciones que se relacionan, las cuales han contribuido, de manera extraordinaria, a la mayor difusión del culto a la Santísima Virgen de la Montaña, objeto principal de esta Cofradía.
El Mayordomo es el cargo más importante y fundamental que puede ostentar un seglar dentro de la Cofradía. En él han depositado su confianza los Hermanos al elegirle, y la Jerarquía diocesana al confirmarle. Sobre sus hombros pesa la vida social, económica y diplomática de la Cofradía. Debe velar como el que más por los intereses de la misma. Y con su ejemplo debe estimular a los cofrades en el cumplimiento de los compromisos que han contraído.
La figura del Mayordomo es, para la historia de las Cofradías, fundamental.
Desde aspectos como su propia trayectoria personal hasta la decisión de acompañarse por las personas que compusieron sus respectivas Juntas de Gobierno, han sido factores clave para el devenir de las corporaciones. Son imagen y responsables de nuestro pasado, presente y futuro. Ninguna Cofradía puede avanzar en el tiempo sin agradecer y valorar el trabajo y el esfuerzo realizado por todas estas personas.
Como parte de la historia que son, en la siguiente relación, se señalan los Mayordomos que han dirigido la Real Cofradía desde su fundación en 1635:
| 2008 al 2018 | D. Joaquín Manuel Floriano Gómez |
| 1998 al 2008 | D. Jesús María Larrazábal Murillo. |
| 1988 al 1998 | D. Francisco J. Acedo Carrera. |
| 1968 al 1988 | D. Miguel Casero Bravo. |
| 1941 al 1967 | D. Julián Murillo Iglesias. |
| 1936 al 1940 | D. Santos Floriano Cumbreño. |
| 1928 al 1936 | D. Gonzalo Álvarez Jabato. |
| 1924 al 1928 | Excmo. Sr. Conde de Trespalacios. |
| 1915 al 1924 | D. Luciano Jiménez Merino. |
| 1909 al 1915 | D. Ramón Jiménez Hurtado. |
| 1905 al 1909 | D. Rafael Carrasco Caballero. |
| 1896 al 1905 | D. Santos Floriano González. |
| 1892 al 1896 | D. Tomás Trujillo Lanuza. |
| 1888 al 1892 | D. Francisco Aguirre Mendieta. |
| 1884 al 1888 | D. Adolfo López Montenegro. |
| 1881 al 1884 | D. Pedro de la Riva Oliver. |
| 1880 al 1881 | D. Pedro García Becerra García Carrasco. |
| 1878 al 1880 | D. Antonio Quirós Díez. |
| 1877 al 1878 | D. Pedro García Becerra García Carrasco. |
| 1874 al 1877 | D. Julián Hurtado. |
| 1870 al 1874 | D. Antonio Quirós Díez. |
| 1867 al 1870 | D. Martín Álvarez. |
| 1858 al 1858 | D. Benito Valhondo. |
| 1858 al 1867 | D. Ignacio Hurtado. |
| 1839 al 1858 | D. Matías Palomar. |
| 1833 al 1839 | D. José Durán Bolaños. |
| 1830 al 1833 | D. Antonio Cano. |
| 1827 al 1830 | D. Francisco Manzano. |
| 1824 al 1827 | D. Matías Palomar. |
| 1822 al 1824 | D. Cirilo Rubio. |
| 1818 al 1822 | D. Juan de la Paz Palomar. |
| 1817 al 1818 | D. Narciso Gallardo. |
| 1815 al 1817 | D. Domingo Palomar. |
| 1801 al 1815 | D. Manuel de Diego Grande. |
| 1799 al 1801 | D. Narciso Gallardo. |
| 1798 al 1799 | D. Ramón Cerrudo. |
| 1795 al 1798 | D. Gabriel Francisco de León. |
| 1792 al 1795 | D. Juan Arias Barquero. |
| 1790 al 1792 | D. José Rodríguez Hurtado. |
| 1788 al 1790 | D. Joaquín Acedo. |
| 1786 al 1788 | D. Vicente Villar. |
| 1779 al 1786 | D. Michael Alonso Guerra. |
| 1774 al 1779 | D. Francisco Cambero. |
| 1769 al 1774 | D. Pedro Barres Flores. |
| 1764 al 1769 | D. Juan Bojoyo. |
| 1757 al 1764 | D. Nicolás Pablo Nacarino. |
| 1755 al 1757 | D. Pedro González Aragonés. |
| 1746 al 1755 | D. José Mateo Vivas. |
| 1744 al 1746 | D. Pedro García Fuentes. |
| 1739 al 1744 | D. Juan González Garrido. |
| 1736 al 1739 | D. Marco Bolaño. |
| 1733 al 1736 | D. Juan Sánchez. |
| 1731 al 1733 | D. Juan de Paredes. |
| 1728 al 1731 | D. Bernardo Antonio Barroso. |
| 1725 al 1728 | D. Francisco Gutiérrez. |
| 1724 al 1725 | D. Gregorio Ximénez. |
| 1723 al 1724 | D. Francisco Ximénez de Vita. |
| 1721 al 1723 | D. Benito Paredes. |
| 1720 al 1721 | D. Cristóbal García Maderuelo. |
| 1718 al 1720 | D. Juan Sevillano. |
| 1717 al 1718 | D. Juan Paredes. |
| 1716 al 1717 | D. Matías Viñas. |
| 1712 al 1716 | D. Francisco de Hierro. |
| 1707 al 1712 | D. Juan Domínguez Caro. |
| 1704 al 1707 | D. Francisco Holgado. |
| 1700 al 1704 | D. Francisco de Hierro. |
| 1699 al 1700 | D. Gonzalo Martín Pulido. |
| 1692 al 1699 | D. Mateo González Picón. |
| 1691 al 1692 | D. Benito Paredes. |
| 1687 al 1691 | D. Diego Gil Becerra. |
| 1682 al 1687 | D. Francisco Ximénez. |
| 1678 al 1682 | D. Francisco Sánchez Valiente. |
| 1677 al 1678 | D. Francisco Bermejo. |
| 1674 al 1677 | D. Alonso Martín Gazapo. |
| 1666 al 1674 | D. Pascual Gómez Galeano. |
| 1663 al 1666 | D. Francisco Criado. |
| 1662 al 1663 | D. Diego Martín Durán. |
| 1659 al 1662 | D. Benito González Ojalvo. |
| 1657 al 1659 | D. Martín Alonso Moreno. |
| 1654 al 1657 | D. Juan Rodríguez Salado. |
| 1653 al 1654 | D. Antonio Caballero. |
| 1651 al 1653 | D. Francisco Martín Berrocal. |
| 1648 al 1651 | D. Benito Martín Carrasco. |
| 1645 al 1648 | D. Lorenzo Martín Galeano. |
| 1641 al 1645 | D. Miguel Sánchez Moreno. |
| 1638 al 1641 | D. Juan Serrano. |
| 1635 al 1638 | D. Luis de Alcobaza. |
La Junta de Gobierno de la Real Cofradía de Nuestra Señora la Santísima Virgen de la Montaña –Patrona de Cáceres-, está compuesta por los siguientes miembros.
| MAYORDOMO | D. Joaquín Manuel Floriano Gómez |
| VICEMAYORDOMO | D. Raúl Jerez Gijón |
| SECRETARIA | Dña. Ma del Pilar Rosado Gutiérrez |
| TESORERO | D. Alonso Redondo Iglesias |
| INTERVENTOR | D. Francisco Javier Plasencia Pedrazo |
| HERMANO MAYOR Y VOCAL DE CULTOS | D. José Manuel Romero Álvarez |
| VICESECRETARIO Y VOCAL ARCHIVERO | D. Jorge Rodríguez Velasco |
| VOCAL DE GOBIERNO | D. Manuel Flores Laso |
| VOCAL DE SANTUARIO | D. Joaquín Álvarez Izquierdo |
| VOCAL DE JUVENTUD Y PROTOCOLO | Dña. Celia de Dios Calama |
| VOCAL DE ACTIVIDADES | D. Rubén Mayordomo Caballero |
| VOCAL DE COMUNICACIÓN | D. Pablo Floriano Reviriego |
| VOCAL PRIMERO | Dña. Ma del Pilar Rosario Tornero Calderón |
| DIRECTOR ESPIRITUAL | Rvdo. D. Florentino Muñoz Muñoz |
Hacemos mención en este apartado a la Camareras, Grupo de Ornato y al Grupo de Hermanos de Carga, por la significación e importancia de su labor, dentro de la Real Cofradía de la Virgen de la Montaña.
El origen de la palabra camarera viene de la palabra cámara. Hace alusión a la habitación de la reina, siendo las camareras las únicas autorizadas a ingresar a ella.
Ser Camarera es servir a la Virgen de la Montaña, dedicando de forma totalmente desinteresada parte del tiempo personal a sus cuidados, su veneración y la propagación de su devoción en todos los entornos posibles, con el fin de que su mensaje llegue cada día a más corazones y más generaciones.
Todo el que ha estudiado la historia de la Real Cofradía no se prodiga en dar información acerca de la figura de las Camareras de la Virgen, una institución dentro de la Cofradía que, posiblemente, se creó a la muerte de D. Sancho de Figueroa, el cual fue quien vistió a la Sagrada Imagen mientras vivió.
Las primeras noticias que se tienen sobre las camareras datan de 1.712, cuando se adoptó el acuerdo de nombrar Camarera a Doña Leonor de Vera, sucediéndole señoras de la nobleza cacereña, todas casadas, hecho que anuló la creencia de que la Camarera de la Virgen de la Montaña tenía que ser soltera.
La cacereña familia López–Montenegro ha llevado más de un siglo realizando este trabajo, siendo más de devoción que de carga.
Entre las obligaciones de la Camarera figura, como fundamental y privilegiada, la de vestir a la Sagrada Imagen de la Virgen de la Montaña, conforme se viene haciendo tradicionalmente, tanto cuando la Imagen se encuentra en el Santuario, como cuando sea bajada a la ciudad. Por otro lado, pondrá el mayor cuidado y celo en conservar cuantas alhajas, ropas y otros efectos de la Santísima Virgen les sean entregados.
Pero la primera y principal misión de las Camareras es demostrarle a la Santísima Virgen su amor a Ella y transmitir a los demás el cariño de la Madre de Dios, a través de su trabajo voluntario, espontáneo y desinteresado, como también a través de sus oraciones y participación en la Iglesia.
La Camarera de la Virgen de la Montaña es ayudada en sus funciones, por una Camera Auxiliar, elegida de entre las hermanas de la Real Cofradía.
Desde 1.996, Doña María del Pilar Murillo Díez es la Camarera de la Virgen.
Siendo Mayordomo de la Real Cofradía don Miguel Casero Bravo (1968-1988) se creó un grupo conformado por hermanas de la cofradía que serían las encargadas del Ornato Floral de los Altares y Capillas del Santuario; de la Santa Iglesia Concatedral de Santa María, durante la estancia anual de la Sagrada Imagen en la ciudad; de la ornamentación de las Andas de la Santísima Virgen, con ocasión de sus salidas procesionales; y de la ornamentación del lugar elegido para el Pregón anual, previo al Novenario.
Asimismo, atenderían al cuidado, limpieza, conservación y confección de ropas, objetos y ornamentos de culto, que se les encomendasen.
Esta tarea, tan silenciosa como importante para el mantenimiento del patrimonio y la Imagen de la Real Cofradía, continúa realizándose en la actualidad por un admirable grupo de hermanas que dedica varias horas a la semana, durante todo el año, a este cometido, habiéndose potenciado la participación en los últimos años.
El Grupo de Ornato, está abierto a la participación de cuántos hermanos de la Real Cofradía quieran comprometerse con esta desinteresada, pero gratificante, labor.
Los Hermanos de Carga, son aquellos Hermanos de Número, que han solicitado gozar del privilegio de portar procesionalmente la Imagen de la Virgen de la Montaña y se subdividen en dos grupos: a) Titulares; b) Aspirantes.
Son Hermanos de Carga Titulares, los que disfrutan de hecho el privilegio de portar la bendita Imagen en las procesiones. Su número y composición será aprobado por la Asamblea General, a propuesta de la Junta de Gobierno.
Actualmente, el grupo de Hermanos de Carga Titulares lo forman 120 hermanos, divididos en cuatro turnos de 30 hermanos cada uno.
Para militar en este grupo se requieren las siguientes condiciones:
Se consideran, como Hermanos de Carga Aspirantes, a aquellos cofrades que, reuniendo las condiciones establecidas en los apartados 1 y 3 anteriores, aún no han sido aceptados por la Junta Directiva como Hermanos de carga Titulares, por no darse en ellos las condiciones exigidas en los apartados 2 y 4 de.
Los hermanos de Carga Aspirantes, podrán ser convocados a participar en los desfiles procesionales, para cubrir las vacantes temporales originadas por los Hermanos de Carga Titulares.
Los Hermanos de la Cofradía vestirán en los actos procesionales túnica azul cielo, con esclavina y cinturón blancos ribeteados,