Una de las dependencias de la iglesia llena de luz y de encanto y que tiene su entrada por una puerta abierta en el retablo cerca del altar mayor en el lado del Evangelio, es el Camarín de la Virgen, al que todos los visitantes desean siempre subir para poder contemplar y adorar más de cerca la imagen de Nuestra Señora y besar su manto.
En la sesión del 7 de diciembre de 1715, celebrada por la Cofradía siendo mayordomo Francisco Hierro, tomaron el acuerdo de hacer un camarín a la Virgen. Por falta de fondos, se vendieran los pinos y castaños del pinar que rodeaban a la ermita, para que, unido a las limosnas que se pidieran, se pudiera hacer la obra.
Su estilo es barroco; se trata de un lugar acogedor y lleno de encanto. Aunque muchísimo más modesto, tanto en sus líneas arquitectónicas como en su belleza artística, tiene el mismo tipo que los de su época, como, por ejemplo, el camarín de la Virgen de Guadalupe.
El Camarín fue pintado en 1765 por Francisco de Tuesta. Las pinturas al fresco, que se conservan en gran parte, son de extraordinaria belleza, dando todavía una nota de color al camarín.
En 1924, el regalo conmemorativo del pueblo de Cáceres a su Patrona, en su Coronación Canónica, fue la Corona, obra del orfebre Don Félix Granda, de Madrid. En la descripción de la misma y con respecto a su simbología señala que en su centro tiene cruces de rubíes (sangre), una azucena (pureza) y diamantes (fe, dulzura, fortaleza, templanza y pureza). Sobre la azucena una paloma (Espíritu Santo) en el centro del nimbo, del que irradian siete ráfagas de luz y fuego, siete llamas matizadas de rubíes, que representan la plenitud de los dones del Espíritu Santo.
El sacerdote D. Antonio Arfe señaló: «Hacemos una corona para colocarla sobre su cabeza, una aureola que la circunda, unos zarcillos que descienden desde la corona y recuadran el óvalo de su cara, un collar para su cuello, un cetro para su manto y una corona para su Santísimo Hijo».
La Corona, en su aureola, lleva grabados los nombres de las personas y fechas relacionadas con la Coronación, así como citas bíblicas tomadas del Cantar de los Cantares como:
a Virgen dispone de otras dos coronas que se muestran a continuación.
De tipo emperador, fue confeccionada en plata entre 1651 y 1653 por Juan Varela (Valladolid). Tiene un peso aproximado de 1.570 gramos y costó 294 reales. En 1662 se encarga al orfebre Juan de Trujillo trabajos de modificación, consistentes en colocar una estrella en los extremos de cada rayo y añadir 48 piedras, que son las que ahora luce: 15 zafiros blancos, 16 rubíes, 11 esmeraldas 6 aguamarinas. Mide 39 x 34 cm.
Los mantos son piezas de gran belleza y valor, donados por Instituciones y particulares, todos ellos fruto de la gran devoción que se profesa a la Virgen de la Montaña. Se conservan autenticas joyas, como el manto de raso blanco, recubierto totalmente de encajes e hilos de oro y plata, donado por S.M. la Reina de España, Isabel II; el ofrecido por la ciudad de Cáceres con motivo de las Bodas de Plata de su Coronación, verdadera obra de arte, de tisú de plata fina, bordado a mano con oro fino en alto relieve; los confeccionados con mantones de Manila o capotes de torero; o el que vestía la Sagrada Imagen el día que fue bombardeada la ciudad en el año 1937, entre otros muchos.
En la actualidad, la Virgen de la Montaña, dispone de más de 125 mantos, luciendo uno distinto cada semana.
La «Medalla de Mayordomo» es el distintivo más singular del cargo y solamente podrá ser utilizada por quien haya sido elegido como tal, conforme a los Estatutos y Reglamento de la Cofradía.
La Medalla de Mayordomo será única y será propiedad de la Cofradía y, quien ostente el cargo de Mayordomo, únicamente será depositario, personalmente de ella, durante el tiempo que dure su mandato.
La Medalla de Mayordomo se describe en los siguientes términos:
«De oro, plata y esmaltes, en forma ovalada, con diámetro de 7’5 y 5 centímetros. Anverso: En el centro, la Imagen de la Santísima Virgen en relieve y oro, con orla de esmalte azul celeste de 7 milímetros de anchura, y dentro del esmalte la inscripción: Real Cofradía de Ntra. Sra. La Santísima Virgen de la Montaña. Patrona de Cáceres. Reverso: Óvalo de esmalte en rojo, con diámetro de 4 y 2’5 centímetros, adosado, con la inscripción: «Esta es la Medalla de Mayordomo», bajo el escudo de Cáceres. Coronando la Medalla, y en forma articulada, una corona real y circundándola hojas de encina, dispuesto todo para colgar al cuello, por cordón grueso de seda azul y plata.»
El Tesoro de la Virgen de la Montaña está formado por las Coronas, los Mantos, las Joyas, Ofrendas y Distinciones que, desde 1626, han sido donados a la Santísima Virgen por su Real Cofradía, por Instituciones y Organismos y, en su inmensa mayoría, por sus numerosos y fieles devotos.
La gran mayoría de estas piezas han sido donadas en acción de gracias por los favores recibidos de la Santísima Virgen de la Montaña, conformando el resto, con ocasión de Acontecimiento principal o Efemérides.
Habiendo destacado singularmente las Coronas y los Mantos, recogemos aquí las Joyas, Ofrendas y Distinciones más significativas.
Con el nombre de insignias, atributos o enseres se conoce, indistintamente, a toda una serie de elementos distintivos de las Hermandades y Cofradías.
Se trata de objetos que poseen las Cofradías en propiedad, con función litúrgica y en ocasiones decorativa, que forman parte del ajuar procesional y que son también utilizados en los cultos.
Desde 1635, hasta nuestros días, cada pieza atesorada representa una página brillante de la historia de la Cofradía. Cada pieza trasciende más allá del valor intrínseco de los nobles materiales que la componen, ya que trae a nuestra memoria efemérides, cultos y solemnidades, acontecimientos históricos y son, en definitiva, testimonio tangible del pasado y el presente de nuestra Cofradía.
Significamos, en sus correspondientes apartados, parte de esos elementos.
Era un sentimiento popular, y especialmente de los hermanos de carga, que la Virgen de la Montaña procesionara en unas Andas más acordes a los tiempos, más modernas y, sobre todo, más artísticas y representativas.
Fueron realizadas por Manuel Villareal, orfebre sevillano, empleándose 60,680 Kgs de plata en su confección.
Consta de tres cuerpos y peana. Siendo la medida de su planta baja de 2 x 2.5 m.
La decoración de cada frontal está inspirado en la crestería del palacio de los Golfines, de la ciudad de Cáceres.
Fueron estrenadas por la Santísima Virgen de la Montaña, en Su Bajada a la ciudad en 1965.
Estandarte Primigenio, siendo su descripción la siguiente: «Estandarte rectangular armado en cruz de plata, de dimensiones: 75 centímetros de ancho x 102 centímetros de largo; bordeado con flecos de oro. Bordado en realce de oro sobre seda blanca. En el centro medallón ovoide de metal de 39 centímetros de alto y 28 centímetros de ancho con la imagen de la Virgen de la Montaña, rodeada de adornos florales en forma de orla. A ambos lados del medallón dos representaciones florales, a la derecha dos varas de espigas y a la izquierda varas de azucenas. Bajo el conjunto, un ancla coronado por una cruz en el ojo de arganeo y corazón en la cruz. A la derecha de la caña, castillo; y a la izquierda león rampante, símbolos del escudo de Cáceres.»
En el reverso aparece la leyenda en mayúsculas: Real Cofradía Ntra. Sra. De la Montaña, Cáceres.
Estandarte donado por la Corporación Municipal, en representación de la ciudad de Cáceres, en el año 2006, con motivo del I Centenario del nombramiento de la Virgen de la Montaña como Patrona Principal de la Ciudad. Su descripción es la siguiente: «Estandarte rectangular, armado en cruz de plata, de dimensiones: 80 centímetros de ancho x 1´20 centímetros de largo. En la parte inferior pierde su rectangularidad para abrirse en tres ondas adornadas por un fleco dorado, siendo la onda central sobresaliente sobre las laterales. A ambos lados, cordones de oro terminados en borla. En el anverso, y en el centro, figura bordada en realce de oro sobre seda blanca, la Sagrada Imagen de la Virgen de la Montaña, rodeada de grecas en oro con el lema «MADRE DE LA DIVINA GRACIA».
En el reverso, aparece la leyenda conmemorativa: «I Centenario Patronazgo 1906 2006 y con Logotipo especial se simboliza la Corona de la Virgen.